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Áreas protegidas: una esperanza en medio de la 6ª extinción masiva

06 / 03 / 2018, IUCN

Con el mundo entrando en la mayor extinción desde que desaparecieron los dinosaurios hace 65 millones de años, es hora de que la UICN y la comunidad mundial de la conservación que representa prioricen las acciones de conservación más adecuadas. Los Parques Nacionales y otras áreas protegidas deberían ser centrales en lo que a nuestros esfuerzos se refiere, pero siendo que los países más pobres no pueden pagar para protegerlos, es esencial que encontremos soluciones eficaces que involucren tanto a las tierras públicas como a las privadas –escribe el mundialmente reconocido conservacionista keniano y Padrino de la naturaleza de la UICN, Richard Leakey. La UICN celebra su 70 aniversario este año.

Cebras y ñus en el cráter de Ngorongoro, Tanzania.
Photo: Pixabay

En las circunstancias actuales de nuestro planeta, me resulta difícil ofrecer un conjunto de prioridades sobre lo que debemos hacer. En todos los aspectos, creo que el impacto del cambio climático probablemente sea fundamental para el mundo que conocemos. Nuestras expectativas universales de un mejor mañana basado en el crecimiento económico son con toda seguridad ilusorias para la mayoría de la especie humana, y me atrevo a decir que para casi todas las formas de vida terrestres y acuáticas. Este escenario ciertamente no es nuevo para el planeta Tierra, pero es completamente nuevo para los humanos que no han visto ni han experimentado extinciones masivas impulsadas por el clima.

La 6ª extinción masiva  y la especie humana

Para agregar a nuestra extraordinaria situación, ahora tenemos conciencia de las extinciones masivas anteriores –hemos y continuamos documentando la historia geológica del planeta donde hay una clara evidencia del cambio climático y sus consecuencias. Parece que estamos paralizados por estos crudos mensajes, y totalmente reacios en un sentido general a relacionarnos con el hecho de que ahora hay un sexto fenómeno de extinción en marcha. La idea de que podemos ser un factor causal significativo está siendo gradualmente aceptada pero es lenta, y la mera noción de que nuestra propia especie es en gran medida candidata a la extinción, junto con la mayoría de otras especies, grandes y pequeñas, es un concepto bastante inaceptable.

¿Tenemos planes de acción a seguir a medida que se acelera la elevación del nivel del mar con el deshielo del casquete polar, y que los puertos marítimos y las ciudades costeras en todas partes deben ser reubicados? ¿Tenemos los medios para trasladarnos? Esta no es una pregunta para las generaciones de humanos por nacer y desconocidas porque es probable que afecte a aquellos que ahora son jóvenes. Mis nietos tendrán hijos que bien podrían toparse con que no existe Boston, Miami, Mombasa, Sídney o las miles de otras ciudades costeras. ¡Es probable que estas ciudades se encuentren bajo el agua debido al aumento del nivel del mar, que podría llegar a ser de hasta 30 metros en los próximos cien, no mil años! Entonces, ¿qué consejos podemos nosotros, los Padrinos de la naturaleza, ofrecer sobre la protección de la naturaleza en todas las partes de nuestro pequeño planeta?

El aumento del nivel del mar amenaza a ciudades costeras como Mombasa, Kenia.

Photo: Sarah0S CC2.0

Si bien celebro los esfuerzos de conservación comunitaria, me siento obligado a preguntar si estos esfuerzos pueden tener éxito en términos de un plazo más amplio de incluso 50 años.

Cada vez estoy más convencido de que en los trópicos, y particularmente en las naciones más pobres, la protección de la naturaleza en todas partes es un esfuerzo con rendimientos decrecientes. Creo que las áreas protegidas (es decir, las áreas de tierras reservadas por los gobiernos y que se rigen por los estatutos nacionales) como los parques nacionales y los bosques nacionales son los mejores objetivos si se quiere proteger la naturaleza.

Áreas de conservación comunitarias o parques nacionales?  

Si bien comprendo y celebro la nueva moda de los esfuerzos de conservación comunitaria y  la conservación de la vida silvestre, me siento obligado a preguntar si estos esfuerzos pueden tener éxito en términos de un plazo más amplio de incluso 50 años. Los fondos privados –y no los públicos– deberían ser la columna vertebral de cualquier empresa no gubernamental, y en los países pobres, la riqueza privada y las inversiones sin fines de lucro son difíciles de mantener.

Aunque las tierras de vida silvestre de propiedad estatal, designadas como parques nacionales, son vitales, en algunos países, las tierras privadas también pueden estar protegidas por leyes estatales que permiten títulos de propiedad privada. Por lo tanto, una persona puede usar dicha tierra para la protección de la vida silvestre y la naturaleza durante la duración del título de propiedad y esto puede ser tan seguro como un parque nacional.

No todos los países tienen una disposición constitucional para la propiedad privada de la tierra, y en su lugar la ocupación y el uso de la tierra están regulados por el arrendamiento. Con respecto a la conservación, esta es sin duda una opción mejor que la tierra de propiedad colectiva o propiedad comunitaria, donde con el tiempo la vida silvestre podría ser insostenible en razón de los arreglos de gobernanza para los bienes de propiedad comunitaria.

Jirafa en una reserva privada de fauna salvaje en Laikipia, Kenya

Photo: Scott Bjelland

En Kenia, donde tengo cierta experiencia, actualmente existe un riesgo creciente de conflicto. Las conservaciones de propiedad colectiva quieren ingresos en efectivo provenientes de sus bienes, y el turismo de naturaleza representa una oportunidad inmediata. A medida que las "familias propietarias" obtienen dinero en efectivo para mejores viviendas, gastos escolares y salud, se espera que también aumente el dinero proveniente de las tarifas de conservación, las noches de alojamiento, etc. Demasiados turistas y el hacinamiento en las instalaciones se convierte en un problema, al igual que el aumento de los precios y –con el tiempo– el uso de la tierra para la "conservación" deja de ser la "gallina de los huevos de oro" que era al comienzo. Más niños necesitan más tarifas, una mejor escolaridad cuesta más dinero y, por lo tanto, las necesidades de efectivo exceden rápidamente los ingresos realistas en el largo plazo.

Esto podrá durar unos 30 años, pero probablemente no mucho más. Entonces, ¿qué pasó con nuestro objetivo original de proteger la naturaleza en las conservaciones de tierras comunitarias?

Sin duda, nuestro mayor esfuerzo debe concentrarse en los parques nacionales y los bosques nacionales.

En tierras privadas de propiedad individual, la situación de costo/beneficio puede analizarse más fácilmente, y es posible un elemento de protección de la naturaleza a largo plazo que puede proporcionar a algunas especies perspectivas de supervivencia razonables. No es, sin embargo, una estrategia global realista.

Permítanme entonces regresar a los parques nacionales y los bosques nacionales. Sin duda, es aquí donde debe concentrarse nuestro mayor esfuerzo. Instaría a que consideremos cómo se puede impulsar una nueva iniciativa para garantizar mejor estas áreas protegidas. No es realista dejar este desafío a los gobiernos, dada la pobreza y el terrible desequilibrio entre las necesidades de la gente y las de la naturaleza.

Un granjero y su ganado en el borde del Parque Nacional Impenetrable de Bwindi, Uganda.

Photo: Pixabay

Tal vez es hora de que los Padrinos de la naturaleza volvamos a plantear la idea de que el mundo no puede darse el lujo de perder las áreas protegidas. Debemos, asimismo, aceptar que las economías más pobres no pueden costear las medidas para protegerlas. Salvar especies en peligro de extinción es un ejercicio de relaciones públicas y recaudación de fondos de corto plazo que, aunque funciona bien, no está abordando las cuestiones más importantes. Nadie puede esperar proteger la naturaleza en todas partes para siempre y este es el momento de priorizar nuestros esfuerzos. La amplia gama de iniciativas de conservación debe clasificarse y priorizarse mediante una evaluación científica de la crisis que enfrentamos. El cambio climático significa que todo cambia y cuando la humanidad comience a ver las ciudades costeras sumergirse en el mar junto con sus economías, la naturaleza tendrá una voz muy silenciada, si es que todavía la tiene.

Creo que la UICN y nosotros, sus Padrinos de la naturaleza, podemos hacer frente al desafío, pero la verdad es que me temo que también debo formular una última pregunta: "¿Podemos?"
 
Topic: BiodiversityClimate changeProtected areas
Author: 

Richard Leakey

Dr Richard Leakey is a prominent Kenyan paleoanthropologist and conservationist. He is known for extensive fossil finds related to human evolution and for his efforts to preserve the wildlife of the African continent. He is currently Professor of Anthropology at Stony Brook University, New York, and Founder and Chair of the Turkana Basin Institute, a Kenya-based research facility focused on palaeontology, archaeology and geology. Dr Leakey is also an IUCN Patron of Nature.  

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